Lugar Común

Sonido y espiritismo

El cuerpo cyborg del médium es una máquina de escucha y de transmisión. Atrapa lo que resuena sin separar el grano del trigo ni mucho menos el ruido del sonido. Respecto del sonido existen muchos sinsentidos. Veamos. Los sonidos suenan independientemente de su fuente: no hay sonidos de autos, de bocinas, de pájaros. Los sonidos son indiferentes a su fuente, simplemente suceden, transitan, nos unen, respiran, atraviesan los cuerpos y los abandonan. A contracorriente de la administración infalible de las cosas, guiada por la racionalización y el utilitarismo, el sonido ahonda la inestabilidad y libera la imaginación. Nuestras certezas en relación con lo tangible han sufrido embates profundos que no siempre asumimos. Sabemos que la galaxia que observamos es una imagen que se proyectó hace XX millones de años. De un modo equivalente, la certeza que nos ofrece una fotografía es la de una ausencia y el sonido que escuchamos ya ocurrió. Habitamos ese desfasaje con el mundo y con los otros. Leo sobre una técnica que permite escuchar las emociones o respuestas de las plantas a las condiciones de estress, falta de agua o cortes en sus ramas.  Escribe Davod Toop: «El sonido evoca; es un fantasma, una presencia cuyo lugar en el espacio es ambiguo y cuya existencia en el tiempo es transitoria. La intangibilidad del sonido es siniestra –una presencia fenoménica tanto en la mente, que es la fuente de la cual parte, como alrededor suyo– y es por eso que se hace imposible distinguir del todo entre lo que se escucha y lo que se alucina». El sonido, continúa Toop, es «más cercano a los pensamientos, las emociones, los recuerdos y las sensaciones que a los objetos tangibles y las afirmaciones del mundo conocido, el sonido se desliza dentro del territorio de la mente para colonizar profundidades desconocidas e insinuar futuros posibles».