Las flores de cereza de la remera de G son perfectas emanaciones de los diseños que acompañan ciertos haikus. En lo personal, me resulta difícil apreciar la naturaleza. Estimo más la belleza en los estratos arquitectónicos de un edificio deteriorado que en un paisaje. Cierto grado de difracción con respecto a las tonalidades del presente caracteriza, según Agamben, a lo contemporáneo. Así sucede con mi relativa insensibilidad por la naturaleza, a contracorriente de las sensibilidades bienpensantes contemporáneas.